Acorazada mejor que un avión
con una mascara para cada ocasión.
Se maneja con el habla
y bebe mucho alcohol.
Intimida su presencia
aunque más de una carcajada me sacó.
Usa ropa sin marca
con un uso indeterminado
y sus hombros se levantan
para no ser menos que un hombre.
Pero bajo esa armadura
nadie se percata de aquel cuerpo
en vuelto de ternura y sentir.
Estamos solos, se desnuda ante mi
mas no como quisiera yo.
Me besa y me acaricia
con tal amor incondicional;
ya no es ella, la que conozco
la de espada bajo el brazo,
dispuesta a luchar por todo motivo.
Su voz golpeada y arrasadora
ahora es un coral abrazador
Me conmueve su afecto,
tranquilidad ese ser da.
Abraza al dormir y al despertar.
La amistad es su dios.
Coqueta innata
risueña en todo lugar
sociable a todos por igual.
Maraca como ella misma.
viernes, 9 de noviembre de 2012
viernes, 25 de mayo de 2012
Hoy salvé una vida
Era de esos días en los cuales el balance final era: nada productivo.
Tomé la micro de siempre y me senté donde da la ventana.
Dormitaba como siempre cuando se escuchó un grito,
hizo a todos en la micro mirar despavoridos, inquietantes por saber que ocurría.
Era una señora de unos 40 aproximado, señalaba la ventana,
articulando palabras a penas. Señalaba una abeja, divagando sobre su alergia.
En su escándalo y con desesperación saca un diario que prontamente lo enrolla.
En vista y consideración de lo que ocurría, atiné abrir la venta,
soplé suavemente para llevar a la abeja fuera del bus, y voló...
la señora más tranquila me miró y me agradeció. Yo le contesté:
no me dé las gracias no lo hice por usted, lo hice por ella.
Tomé la micro de siempre y me senté donde da la ventana.
Dormitaba como siempre cuando se escuchó un grito,
hizo a todos en la micro mirar despavoridos, inquietantes por saber que ocurría.
Era una señora de unos 40 aproximado, señalaba la ventana,
articulando palabras a penas. Señalaba una abeja, divagando sobre su alergia.
En su escándalo y con desesperación saca un diario que prontamente lo enrolla.
En vista y consideración de lo que ocurría, atiné abrir la venta,
soplé suavemente para llevar a la abeja fuera del bus, y voló...
la señora más tranquila me miró y me agradeció. Yo le contesté:
no me dé las gracias no lo hice por usted, lo hice por ella.
domingo, 20 de mayo de 2012
Conversaciones ajenas
Un padre iba con su hijo en el metro,
le enseñaba a contar.
Rápidamente al niño le surgió una duda.
Hijo: papá, ¿cuando se terminan los números?
Padre: los números son infinitos.
Hijo: ¿que es infinito?
Padre: algo que nunca se termina, y los números nunca terminan, mira cuenta.
Y así el niño contó hasta el 150 y se detuvo para decirle al padre...
Hijo: los números no son infinitos, se terminan.
Padre: ¿cuando?
Hijo: cuando se dejan de contar.
Y traducido en el silencio, el infinito se volvió al padre.
le enseñaba a contar.
Rápidamente al niño le surgió una duda.
Hijo: papá, ¿cuando se terminan los números?
Padre: los números son infinitos.
Hijo: ¿que es infinito?
Padre: algo que nunca se termina, y los números nunca terminan, mira cuenta.
Y así el niño contó hasta el 150 y se detuvo para decirle al padre...
Hijo: los números no son infinitos, se terminan.
Padre: ¿cuando?
Hijo: cuando se dejan de contar.
Y traducido en el silencio, el infinito se volvió al padre.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Es un crimen también...
Es un crimen también, cuando tienes sueño y estás obligado a levantarte.
Es un crimen también, cuando pudiendo evitarlo, pasas frio.
Es un crimen también, estar obligado a escuchar los ruidos de la ciudad.
Es un crimen también, tener que aguantar la indiferencia de la gente.
Es un crimen también, que te ataquen con palabras;
también lo es que otros omitan al respecto.
Es un crimen también, negar tu naturaleza; es un crimen salir de la naturaleza;
matar a la naturaleza.
Es un crimen también, que te confundan con otra persona; cadena perpetua
para l@s que lo hacen más de una vez.
Es un crimen también, negarle una sonrisa alguien.
Es un crimen también, que no te dejen errar tranquilamente;
también lo es no querer errar.
Es un crimen también, no decir lo que piensas; y si no te escuchan,
es un crimen no escribirlo.
Es un crimen también, también crimen un es.
Es un crimen también, no ser amado alguna vez; no haber amado también.
Es un crimen también, no denunciar los arrebatos de esta sociedad.
Ya que esta sólo nos hace unos criminales,
no nos sigamos matando unos a los otros.
Es un crimen también, cuando pudiendo evitarlo, pasas frio.
Es un crimen también, estar obligado a escuchar los ruidos de la ciudad.
Es un crimen también, tener que aguantar la indiferencia de la gente.
Es un crimen también, que te ataquen con palabras;
también lo es que otros omitan al respecto.
Es un crimen también, negar tu naturaleza; es un crimen salir de la naturaleza;
matar a la naturaleza.
Es un crimen también, que te confundan con otra persona; cadena perpetua
para l@s que lo hacen más de una vez.
Es un crimen también, negarle una sonrisa alguien.
Es un crimen también, que no te dejen errar tranquilamente;
también lo es no querer errar.
Es un crimen también, no decir lo que piensas; y si no te escuchan,
es un crimen no escribirlo.
Es un crimen también, también crimen un es.
Es un crimen también, no ser amado alguna vez; no haber amado también.
Es un crimen también, no denunciar los arrebatos de esta sociedad.
Ya que esta sólo nos hace unos criminales,
no nos sigamos matando unos a los otros.
domingo, 22 de abril de 2012
En otra vida quizás
Tiene una contagiosa sonrisa
que enfermo me tiene
y jamás aterriza.
Sus ojos son dos franco tiradores,
si bien no me miran
me mataron sin siquiera disparar.
Su aroma lo asocio
a los mejores días de primavera
le diría aunque lo diera por hecho.
Cada vez que puedo
sueño despierto.
Cada vez que lo hago
soy descubierto.
Actúo como un estúpido,
tal vez sólo para hacerme notar;
Algún día de que existo se debe enterar.
Muchas veces la veo venir
y tomo la contraria dirección
por temor a decir:
generas una incontrolable pasión.
Remotamente lejana,
pero nada se descarta en esta vida
excepto cuando te enteras
que estuviste con su mejor amiga...
que enfermo me tiene
y jamás aterriza.
Sus ojos son dos franco tiradores,
si bien no me miran
me mataron sin siquiera disparar.
Su aroma lo asocio
a los mejores días de primavera
le diría aunque lo diera por hecho.
Cada vez que puedo
sueño despierto.
Cada vez que lo hago
soy descubierto.
Actúo como un estúpido,
tal vez sólo para hacerme notar;
Algún día de que existo se debe enterar.
Muchas veces la veo venir
y tomo la contraria dirección
por temor a decir:
generas una incontrolable pasión.
Remotamente lejana,
pero nada se descarta en esta vida
excepto cuando te enteras
que estuviste con su mejor amiga...
sábado, 21 de abril de 2012
Difícil ruptura
En el terminal, conmigo terminó.
Los términos eran determinados por ella.
Terminé por sentirme mal
al determinar marcharse.
Un determinado día
conmigo terminó.
Desde ese entonces
que no termino
de sacar esa palabra de mi cabeza.
Los términos eran determinados por ella.
Terminé por sentirme mal
al determinar marcharse.
Un determinado día
conmigo terminó.
Desde ese entonces
que no termino
de sacar esa palabra de mi cabeza.
No hay pena, sin tí
Me conoció en una salida a terreno
viendo como sacaba malas fotos para un diario mural.
La conocí en un bar bastante recurrido
y quedamos en salir.
Gloria pensaba que yo era un intelectual de tomo y lomo,
sentía al hablar conmigo lo culto que no era.
Sin saber el triste y pesimista ser que encarnaba.
Gloria era una mujer plena, experta en su disciplina
y no temía ocultar su felicidad.
Prontamente se arriesgó a besarme, por mi cabeza
sólo pasaban los problemas que me aquejaban.
Por su cabeza la idea del compromiso instaurada.
Horas después
de regar constantemente mi cabeza con cerveza.
Floreció mi super yo; no podía estar más feliz,
había olvidado todas aquellas preocupaciones cotidianas...
las financieras y amorosas (una mujer acotada a la trascendencia).
Rápidamente empecé a divagar. Para Gloria esto era vulgar.
A mi no me importaba e insistí en mi vaso rebalsar.
Paulatinamente la pena en su rostro aparecía
contrastando mi alegría poco habitual.
Me acerqué a ella y le dije: mujer, somos inversamente proporcional..
Ella se paró y se fue...
Yo pedí otra cerveza y atiné a sentarme
sin pena ni Gloria....
viendo como sacaba malas fotos para un diario mural.
La conocí en un bar bastante recurrido
y quedamos en salir.
Gloria pensaba que yo era un intelectual de tomo y lomo,
sentía al hablar conmigo lo culto que no era.
Sin saber el triste y pesimista ser que encarnaba.
Gloria era una mujer plena, experta en su disciplina
y no temía ocultar su felicidad.
Prontamente se arriesgó a besarme, por mi cabeza
sólo pasaban los problemas que me aquejaban.
Por su cabeza la idea del compromiso instaurada.
Horas después
de regar constantemente mi cabeza con cerveza.
Floreció mi super yo; no podía estar más feliz,
había olvidado todas aquellas preocupaciones cotidianas...
las financieras y amorosas (una mujer acotada a la trascendencia).
Rápidamente empecé a divagar. Para Gloria esto era vulgar.
A mi no me importaba e insistí en mi vaso rebalsar.
Paulatinamente la pena en su rostro aparecía
contrastando mi alegría poco habitual.
Me acerqué a ella y le dije: mujer, somos inversamente proporcional..
Ella se paró y se fue...
Yo pedí otra cerveza y atiné a sentarme
sin pena ni Gloria....
El diagnóstico de una nutricionista heterodoxa
Hace semanas que llevaba un estilo de vida
poco saludable. Me desvelaba por la noches
consumiendo chatarras. Afortunadamente
mi cuerpo jamás me delató (en ese entonces)
por lo que podía caminar sin vergüenza ni pesar.
Un día, conocí a una nutricionista,
pero que no sabía ella que lo era.
Había estado recientemente con un vegetariano
lo que revelaba su innata vocación. Me invitó
a su casa, con un pack de 12 y hablamos
de nuestras vivencias personales más dolorosas
en una tonalidad bastante jocosa.
Finalmente, no sólo se abrió en un sentido emocional.
Se encargó de hacer notar su experiencia; terminando
por "vocalizar" con bastante fervor, acabando aquella situación....
En la cama se sentó vistiendo su cuerpo candente
de fuego recién apagado. Me miró con preocupación,
para decirme: debes mejorar tu alimentación...
-el método de una nutricionista heterodoxa.-
poco saludable. Me desvelaba por la noches
consumiendo chatarras. Afortunadamente
mi cuerpo jamás me delató (en ese entonces)
por lo que podía caminar sin vergüenza ni pesar.
Un día, conocí a una nutricionista,
pero que no sabía ella que lo era.
Había estado recientemente con un vegetariano
lo que revelaba su innata vocación. Me invitó
a su casa, con un pack de 12 y hablamos
de nuestras vivencias personales más dolorosas
en una tonalidad bastante jocosa.
Finalmente, no sólo se abrió en un sentido emocional.
Se encargó de hacer notar su experiencia; terminando
por "vocalizar" con bastante fervor, acabando aquella situación....
En la cama se sentó vistiendo su cuerpo candente
de fuego recién apagado. Me miró con preocupación,
para decirme: debes mejorar tu alimentación...
-el método de una nutricionista heterodoxa.-
Fantasmas
Fantasmas jalan del pasado
para el carpe diem borrar.
Encadenan nuestros sueños
a la cruda realidad.
Perciben nuestros miedos
con sólo preguntar;
aislan perversos, los huesos
así del cuerpo separar.
Dándonos a escoger
entre el --------- o material.
----------espíritu---------
Encuentran los recuerdos
los reprimidos y demás.
Enmarcados en madera
de un árbol extinto quizás.
Te permiten interactuar
antes de dejarte alcanzar.
Enseñan rutas falsas
y de un precipicio azotar.
No hay más motivo,
tranquilo no me van a dejar,
en definitiva quieren de ellos
que yo sea uno más.
para el carpe diem borrar.
Encadenan nuestros sueños
a la cruda realidad.
Perciben nuestros miedos
con sólo preguntar;
aislan perversos, los huesos
así del cuerpo separar.
Dándonos a escoger
entre el --------- o material.
----------espíritu---------
Encuentran los recuerdos
los reprimidos y demás.
Enmarcados en madera
de un árbol extinto quizás.
Te permiten interactuar
antes de dejarte alcanzar.
Enseñan rutas falsas
y de un precipicio azotar.
No hay más motivo,
tranquilo no me van a dejar,
en definitiva quieren de ellos
que yo sea uno más.
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