Un padre iba con su hijo en el metro,
le enseñaba a contar.
Rápidamente al niño le surgió una duda.
Hijo: papá, ¿cuando se terminan los números?
Padre: los números son infinitos.
Hijo: ¿que es infinito?
Padre: algo que nunca se termina, y los números nunca terminan, mira cuenta.
Y así el niño contó hasta el 150 y se detuvo para decirle al padre...
Hijo: los números no son infinitos, se terminan.
Padre: ¿cuando?
Hijo: cuando se dejan de contar.
Y traducido en el silencio, el infinito se volvió al padre.
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