Soy el que vive de recuerdos
como en otoño el temporero.
El velocista tortuga
corriendo lento a la felicidad.
Un profesor que no aprende,
el obispo que no cree,
la nube en el desierto
o ese barco sin sus remos.
Soy el destello en tus ojos
cegados como focos;
mirando siempre a otros.
Soy la piedra en tu universo
que orbitó en su momento.
Y ahora es sólo un punto;
cierro frases en tu discurso.
Soy el alma en blanco
que tus manos no pintaron.
Soy el cantante que frustraron
por no cantar a besos en tus labios.
Pero ahora soy el lejano;
no me detengo a esperar
soy el que intenta estar cuerdo
Por lo que soy el que dice adiós,
a tu persona pero no a tu recuerdo.