miércoles, 30 de diciembre de 2015

Michele

No acepta cumplidos,
en su risa oculta una pena.
Le teme al cariño;
se le olvida cuando besa.

Con el mismo entusiasmo de la primera vez
cuenta las historias una o más de tres.

Su locura es contagiosa,
independiente como ella sola
ebria disimula tan bien,
hasta le creo cuando me busca.

Por mi forma de ser se enoja conmigo
más lo hace si con la mirada la sigo.

Le hice el amor
como ella tuvo sexo conmigo.
Sus manos me desean más
y sus ronquidos me solía drogar. 

Le robo besos en la vía pública
a pesar de sus rechazos y mis súplicas,

Y dejó ese agujero en mi tabla,
tal como lo hace ese clavo
que en desmedro del otro
en alguna parte de mi quedó clavada. 

jueves, 24 de diciembre de 2015

La mujer de agua

La mujer de agua podría ser majestuosa como el mar,
constante como el río o como laguna, artificial.
Incluso peligrosa como cascada, misteriosa como manantial.
Tranquila como riachuelo, ocurrente como al lluvia,
indiferente como la niebla o simplemente incansable como lago.

Ninguna de las anteriores la define,
tan sólo aquello que provoca al soñar con ella

jueves, 21 de mayo de 2015

La poca dignidad que me queda

Con la poca dignidad que me queda
me despido estrepitosamente,
no apresurado ni menos pausado.
Y es que el tiempo no pasa por mi.

Con la poca dignidad que me queda
daré mi último suspiro
antes de romper las murallas de mi embalse
esperando el día que despierte en el mar.

Con la poca dignidad que me queda
creeré en dios por un momento
para culparlo de todos mis males
y lo asesinaré por despecho.

Con la poca dignidad que me queda
pagaré el precio de la felicidad
y pasaré el equivalente de tiempo
sumido en la oscuridad.

Con la poca dignidad que me queda
diré que estoy bien
sólo para ver tu cara de consuelo
al no tener que pensar en los demás

Con la poca dignidad que me queda
te veré a través de un caleidoscopio,
para mantener distancia
y no creer lo que mis ojos ven.

Con la poca dignidad que me queda
esperaré la señal inexistente
al lector curioso,
el amor que perdí.





lunes, 16 de marzo de 2015

Para mi suerte

Un rayo cae dos veces                                                          
en el mismo lugar.
Con la misma piedra
vuelvo a tropezar.
El eclipse al verlo
fue fatal
mi lazarillo aprovechó
de escapar.
Mi paradero
no logran encontrar
aunque me haya perdido
en el mismo lugar.
El perro de rescate
mi vino a ladrar
y en vez de salvarme
me hizo desangrar.

Un precipicio
es un lugar infernal,
para mi suerte
es un lugar ideal.
Tengo heliofobia
y al desierto fue a caer,
hoy ya es verano
y no piensa llover.
Deudas me sobran
porqué las heredé,
mi padre me abandonó
al nacer.
Al menos tengo
inmortalidad
pero perpetua el estado
me fue a dar.