miércoles, 26 de noviembre de 2014

La mujer perfecta

La mujer perfecta
no se encuentra en un colegio,
tampoco en un hospital.
No la he visto en alguna plaza
ni siquiera en mi cuadra.
No se encuentra en un concierto,
tampoco en el desierto.
Ni en las fauces de un cocodrilo
o al borde de un abismo.

La mujer perfecta
no la encuentras en un pajar,
tampoco al azar
ni cercana algún lugar.
No está en mi país,
ni siquiera a nivel continental.
La mujer perfecta
ni respira tú mismo aire.

La mujer perfecta en definitiva existe.
Siempre estuvo ante tus ojos
sólo debías dejar de buscar.
La mujer perfecta se encuentra en tú mente.






jueves, 23 de octubre de 2014

El poeta a la inversa

El poeta a la inversa es un mamífero
que toma las riendas de su vida
en dirección a un precipicio sin fondo.
Sabe que decir al tiempo después
y posee un sombrero sin usar.

Confunde el pasado con tiempos mejores
y la noche le sienta bien.
Es bípedo en bicicleta y bipolar.
Idealismo del pesimismo;
suele en sus acciones consignar.

Se fija en detalles superfluos,
tropieza con la misma piedra
y a penas sabe hablar.
Toca una guitarra imaginaria
y la toca mal.

Se enferma en verano,
su perro es una perra
y patrocina sueños sin cumplir.
Emigra una vez al año
a lugares donde nadie va.

Compone canciones,
descompone oraciones
para un mundo que no sabe oír.
Autodenominado poeta
aunque en definitiva no sabe escrobir.


miércoles, 10 de septiembre de 2014

Somos los buenos para nada

Somos los buenos para nada
la pieza que sobra,
la tuerca rodada.
Los sigilosos del silencio,
peores que el desierto;
No nos sopla ni el viento.

La nación sin habitantes,
somos tantos como ceros;
enumerados en un décimo.
La letra chica sin contrato,
el lapicero en desuso,
un zapatero sin zapato.

Somos los buenos para nada,
inadaptados sobresalientes
de lo banal y lo corriente.
Principiantes de lo obvio.
Recolectores de ideas,
sin importancia ni apoyo.


Somos los buenos para nada
no ganamos ni nuestras propias olimpiadas.

jueves, 13 de marzo de 2014

S.O.Y

Soy el que vive de recuerdos
como en otoño el temporero.
El velocista tortuga
corriendo lento a la felicidad.
Un profesor que no aprende,
el obispo que no cree,
la nube en el desierto
o ese barco sin sus remos.
Soy el destello en tus ojos
cegados como focos;
mirando siempre a otros.
Soy la piedra en tu universo
que orbitó en su momento.
Y ahora es sólo un punto;
cierro frases en tu discurso.
Soy el alma en blanco
que tus manos no pintaron. 
Soy el cantante que frustraron
por no cantar a besos en tus labios.
Pero ahora soy el lejano;
no me detengo a esperar
soy el que intenta estar cuerdo
Por lo que soy el que dice adiós,
a tu persona pero no a tu recuerdo.